Menu




RESEÑA HISTÓRICA 

El colegio de la Presentación San Miguel del Rosario, segundo colegio en el departamento del Atlántico, nació como iniciativa del Padre Carlos Valiente.

El Padre Valiente dirigía la Sociedad del Culto Católico, formado por un selecto grupo de la clase alta Barranquillera, dicha sociedad adquirió un predio cercano a la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el 6 de abril de 1891, se colocó la primera piedra para la edificación del colegio, días más tarde se daría comienzo a su construcción.

Posteriormente, la señorita Carmen Villa, nacida en Mompós, insigne benefactora de la obra comenzada, sugirió para el futuro plantel el nombre de “San Miguel”, santo de su devoción y el Padre Valiente le añadió el apelativo “del Rosario”, por la cercanía a la Iglesia del Rosario.Fue de esta manera como decidieron llamarle COLEGIO SAN MIGUEL DEL ROSARIO.Ante los ruegos del Padre Valiente, la Madre Saint Víctor, Superiora Provincial, facilitó el envío de personal de Hermanas para la dirección y enseñanza en el nuevo esta
blecimiento.

El 22 de marzo de 1892, las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, toman posesión de la obra educativa designando a la Madre Hélene, de nacionalidad francesa, directora y superiora hasta 1918, ella junto a las Hermanas Ana Genoveva, Irene, 

Dionisia y Norberta, inició labores con un grupo de 50 niñas en la sección primaria.  El Colegio

 también acogió niños funcionando además con dos secciones: una gratuita con el nombre de “El Rosario” y otra pensionada con el nombre de “Presentación”.

Como sólo una parte del edificio estaba construida, la Superiora adquirió un nuevo lote; la planta física de dicha Institución fue ampliada entre los años 1894 y 1899.  La Madre Heléne dirigió el colegio por espacio de 26 años, logrando el aprecio de todas las personas que la conocieron.  Por muchos años el local perteneció a la Diócesis y sólo en 1933 vino a ser propiedad de la Comunidad.

El Colegio, gracias al esfuerzo sostenido de las Hermanas y del personal docente, recibe en 1989, por Resolución número 156, la aprobación que garantiza la gestión educativa hasta después del año 2000.

En este importante momento integran la Comunidad local un puñado de Hermanas que hacen presente a la Congregación y a la Iglesia en una sociedad cada vez más necesitada de razones y propuestas para ser artífices de la paz en medio de una realidad confusa.

El año 1994 estuvo marcado por la gracia de la Beatificación de nuestra Madre Fundadora, Marie Poussepin, tiempo de inmensa alegría y renovación.  La celebración de este magno acontecimiento permitió demostrar el amor a la nueva Beata y el aprecio a la Comunidad que por más de cien años sigue rigiendo los destinos de este centro educativo.

Con un alumnado que oscila entre los 600 y 650 estudiantes, el colegio se interesa por brindar la mejor formación integral, buscando siempre innovar su pedagogía y aprovechando muy bien el alto grado de pertenencia que manifiesta el personal docente y la integración con las Hermanas, redundando así en las estudiantes y produciendo en ellas, un interés que sumado a la natural simpatía, asegura la adhesión a las propuestas del colegio, porque realmente se sienten miembros de la Comunidad Educativa.

La proyección pastoral del Colegio de la Presentación San Miguel del Rosario, ha sido bien significativa desde 1892; grupos juveniles y de catequistas, el trabajo en algunos barrios de Barranquilla como fruto del Servicio Social, la participación en las actividades pastorales de la Parroquia, el trabajo coordinado con las egresadas y las jornadas misioneras en los tiempos fuertes de la liturgia, son expresión de un Carisma vivo, vigente en una Iglesia que se quiere renovar en sí misma y comprometer con la realidad que vive.  En el Colegio, también la Infancia Misionera, tiene una especial significación y proyección.

La cultura y el deporte como expresiones de la vida que bulle al interior del colegio, son constantemente motivados por la Comunidad, para mantener su dinamismo y su alto sentido de solidaridad y alegría.

Es así como la Presentación, a través del tiempo siembra el Reino con la audacia del Profeta, en medio de la Sencillez, con una sociedad cada vez más determinada por la post-modernidad con todas sus secuelas de superficialidad e inmediatismo.